柔の道

Las infecciones de piel en el jiu-jitsu, y cómo evitarlas

El grappling son horas de piel apretada contra piel, y contra un tatami que otras cien personas usaron esta semana. El mismo contacto cercano que hace funcionar el deporte es también la vía por la que las infecciones de piel pasan de una persona a la siguiente. Conviene decirlo sin rodeos, porque los alumnos nuevos o entran en pánico o lo ignoran, y la verdad está en medio: esto es real, es común, y se frena en su mayor parte con hábitos tan aburridos que es fácil saltárselos.

Las que de verdad vas a oír nombrar

Tres tipos aparecen en los tatamis de grappling, y los tres viajan igual: por contacto. La fúngica es la más común: la tiña, un anillo de piel irritada que se va extendiendo. Es tan habitual en la lucha que se ganó su propio nombre, tinea gladiatorum, y pasa de persona a persona por el contacto antes que por el suelo del vestuario. La viral es la que asusta a la gente: el herpes de tatami, o herpes gladiatorum, un brote en la piel del mismo virus que el del herpes labial. Se mueve rápido en espacios cerrados, y como puede tardar días en aparecer, alguien puede contagiarlo antes de saber que lo tiene. Un solo brote en un campamento de lucha, documentado en el New England Journal of Medicine, recorrió buena parte del campamento en cuestión de días. La bacteriana es la tercera: el estafilococo y el impétigo, a los que les abren la puerta los pequeños cortes y las quemaduras de tatami que el deporte reparte gratis.

Nada de esto significa que las academias de grappling sean sucias. Significa que son de mucho contacto, que es un problema distinto con una solución distinta.

Lo que de verdad te mantiene a salvo

La prevención no tiene nada de glamoroso y funciona. Dúchate justo al terminar la clase, siempre, no después de hacer mandados. Lava el gi después de cada sesión y déjalo secar del todo, nunca metido húmedo en el bolso. Cubre cualquier corte abierto o quemadura de tatami antes de pisar el tatami. Lleva las uñas cortas, usa sandalias en el vestuario, no compartas toallas ni maquinillas, y lávate las manos en serio. Ninguna de estas cosas es ingeniosa. Cada una de ellas rompe un eslabón de la cadena que todo ese contacto intenta construir.

La regla de etiqueta que más importa

Si tienes algo activo, un sarpullido que se extiende, una llaga que supura, un anillo que no sabes explicar, mantente fuera del tatami hasta que lo vea un médico. Cúbrelo, siéntate a ver el round, y no intentes ponerle nombre tú mismo con una foto de internet. Esta es la parte que no se trata de ti. Entrenar con una infección de piel encima es como el problema de una persona se vuelve el problema de ocho para el final de la noche, y la mayoría de las academias lo convierten en regla de la academia justo por esa razón. Las buenas la hacen cumplir sin pedir disculpas.

El tatami devuelve lo que le llevas. Toda la cortesía consiste en presentarte limpio, y en quedarte en casa los días en que no puedas.

Esto es un diario de principiante, no instrucción. Nada de lo que hay aquí es consejo de entrenamiento, salud o medicina. Aprende de un profesor cualificado y toca temprano. Aviso legal