柔の道
Antes del judo: las muchas escuelas del jūjutsu
La imagen popular de dónde empezó el jūjutsu es un samurái en un campo de batalla, forcejeando con un enemigo con armadura hasta llevarlo al suelo. Esa imagen no es tanto falsa como tardía y estrecha. Para cuando el arte tuvo un nombre y una forma asentada, Japón llevaba generaciones en paz, y lo que creció no fue una sola habilidad de campo de batalla sino cientos de escuelas separadas, tan preocupadas por vigilar una ciudad y proteger a un comerciante como por cualquier cosa que una guerra exigiera.

No un arte, sino mil escuelas
Nunca hubo una sola cosa llamada jūjutsu. 柔術 (jūjutsu) es un apellido para una maraña de linajes separados, cada uno un 流派 (ryūha) con su propio fundador, sus técnicas y sus secretos guardados. Uno de los más tempranos que se pueden documentar, el Takenouchi-ryū, data de 1532 y ya enseñaba lucha de agarre, luxaciones y el uso de armas pequeñas. De raíces como esa las escuelas se multiplicaron. Para el final del periodo Tokugawa en 1868, según algunos recuentos existían hasta dos mil de ellas por todo Japón, enseñando métodos que se solapaban y competían, cada escuela guardando celosamente sus propias diferencias.

Un arte de tiempos de paz, no de campo de batalla
La multiplicación ocurrió durante el periodo Edo, los dos siglos y medio de paz bajo los shogunes Tokugawa, de 1603 a 1868. Forcejear con armadura había pertenecido a la era anterior de guerra civil. Un país que había dejado de librar guerras necesitaba otra cosa: maneras de que una población casi desarmada manejara una amenaza casi desarmada. Buena parte del jūjutsu era, en términos llanos, trabajo policial. Las escuelas se especializaban en el 捕手 (torite), el arte de asir y controlar a una persona, y el 捕縛 (hobaku), el arte de atarla, para que un agente pudiera detener a un sospechoso con vida en vez de matarlo. El oficio que Occidente imaginaría después como el secreto mortal de los guerreros fue, durante la mayor parte de su vida, el trabajo práctico de arrestar a un borracho sin desenvainar una hoja.
El nombre que significa ceder
La palabra lleva la idea dentro. El 柔 (jū) de jūjutsu, leído por sí solo como yawara, no significa fuerza. Significa suavidad, flexibilidad, ceder. El principio es tomar prestada la fuerza del oponente y redirigirla en vez de enfrentarla de frente, y las escuelas del periodo Edo recurrieron a nombres como jūjutsu y yawara en parte para señalar que sus métodos no eran meramente brutales. Es el mismo carácter, y la misma idea, de la que este sitio toma su nombre. Mucho antes de que alguien lo bordara en un cinturón, era una afirmación: que una persona más pequeña y más calmada podía manejar a una más grande y más furiosa.
Las escuelas que moldearon el judo: Kitō-ryū y Tenjin Shin'yō-ryū
De entre la multitud, unos pocos linajes moldearían todo lo que vino después. El Kitō-ryū enseñaba las proyecciones y el quiebre del equilibrio, un estilo más suave y más centrado en los principios. El Tenjin Shin'yō-ryū, fundado en la década de 1830, mezclaba los golpes con la lucha cuerpo a cuerpo. Ninguno era muy famoso más allá de sus propios estudiantes. Pero en la década de 1870 un joven libresco y de físico menudo llamado Jigorō Kanō se inscribiría en uno y luego en el otro, buscando algo que el abarrotado viejo mundo de los ryūha no había llegado a nombrar. Lo que hizo con ello es el próximo capítulo.
El campo de batalla fue real, pero fue apenas el comienzo del comienzo. El arte que con el tiempo cruzó el océano hacia Brasil no descendió de un solo guerrero. Salió de una tradición abarrotada y pacífica de muchas manos, la mayoría pertenecientes a personas cuyos nombres se han perdido.
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